Inspiración: ¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Hay una cita de Jerzy Grotowski que llevamos con nosotros desde antes de que FreeVoices tuviera nombre. La escribió en 1968, en un libro sobre teatro, pero habla de algo que va mucho más allá del escenario:

¿Por qué nos dedicamos con tanta energía a nuestro arte? No para enseñar a los demás, sino para aprender con ellos lo que nuestra existencia, nuestro organismo, nuestra experiencia personal y única tiene que ofrecernos; para aprender a derribar las barreras que nos rodean y para liberarnos de lo que nos ata, para desterrar las mentiras que nos construimos diariamente para nuestro consumo y para el de los demás; para destruir las limitaciones causadas por nuestra ignorancia y falta de valor; en suma, para llenar el vacío dentro de nosotros, para realizarnos. El arte no es ni un estado anímico (en el sentido de ‘ciertos momentos de inspiración extraordinaria, imprevisible), tampoco un estado humano (en el sentido de una profesión o una función social). El arte es una evolución, un estado de madurez, una elevación que nos permite emerger de la oscuridad a la luz. Luchamos por descubrir, para experimentar la verdad acerca de nosotros mismos; de arrancar las máscaras detrás de las que nos ocultamos diariamente.

— Jerzy Grotowski, Hacia un teatro pobre (1968)

Cuando leímos esto por primera vez, algo encajó. No como una revelación mística, sino como el alivio de encontrar las palabras exactas para algo que ya sentíamos.

Crear no es una profesión. No es un don. No es un capricho ni un lujo. Crear es una forma de estar en el mundo — una forma de entendernos, de encontrarnos con los demás, de no conformarnos con la versión empaquetada de la realidad que nos venden cada día.

Pero si crear es todo eso, ¿por qué el sistema que rodea la creación funciona exactamente al revés? ¿Por qué para hacer un disco, publicar un libro o rodar un corto tienes que elegir entre vender tu alma a una plataforma, mendigar una subvención o quemarte haciendo todo gratis por amor al arte?

FreeVoices nace de esa pregunta. No con una respuesta cerrada, sino con una intuición: tiene que haber otra manera. Una en la que producir cultura no implique renunciar a tu autonomía, tu dignidad ni tu cuenta corriente. Una en la que trabajar juntos no signifique ni jerarquía ni caos, sino algo tan sencillo como ponernos de acuerdo entre iguales.

Grotowski hablaba de arrancar máscaras. Nosotros no pretendemos tanto. Pero sí queremos crear sin tener que ponernos ninguna.

Si eso te suena, estás en el sitio adecuado. [Explora quiénes somos y cómo trabajamos

Scroll al inicio